Como cantaban Los Módulos “Todo tiene su fin”, y ahora le va a tocar a una saga de películas que me robaron el corazón desde hace mucho tiempo. Harry Potter termina definitivamente con la segunda parte de Las Reliquias de la Muerte. No he leído los libros (quemadme por hereje), pero todos los que conozco que los han leído me han dicho que no podían seguir leyendo por culpa de las lagrimas. Ya en la primera parte lloré como una Magdalena, así que para esta segunda llevaré paquete extra de pañuelos. Y es que no se que pasará con mis dos personajes favoritos de la saga, Hermione Granger y Luna Lovegood.

La primera me gustaba por ser la nerd-empollona-repelente del grupo (y yo tengo algo con los nerds desde 90210 Sensación de Vivir, donde mi favorita era Andrea. Creo que era a la única persona que colgaba los posters de Andrea). El momento donde me llegó Hermione fué cuando dice: “Es LeviOsa, no LevioSA” (A todo el mundo le dieron ganas de darle una bofetada y a mi por el contrario me dieron ganas de chocarle los cinco y ponerle mascarilla en el pelo).
Y de Luna decir que desde que la vi con esas pintas de haberse vestido a oscuras me conquistó. Lleva tan maravillosamente su excentricidad que parece hasta normal ponerse dos rábanos en las orejas o unas gafas de estilo Martirio. Me parecen dos personajes super adorables. Espero que Evanna Lynch (Luna Lovegood) tenga la misma suerte que está teniendo Emma Watson (Hermione) que le están lloviendo las ofertas de trabajo para nuevas películas.
Me va a dar mucha pena que se acabe la saga y no tener que ir al cine nuevamente a ver otra película de Harry Potter. Pero esperaré ansioso en mega-pack que harán con todas (TO-DAS!) las películas juntas. Espero que lo hagan... ¡Deben hacerlo!
Canción del día:
Patrick Wolf - The Magic Position