
Lo que me he propuesto este año es sentirme lo mejor posible dentro de mis posibilidades y empezar por pequeños gestos.
Ya era hora de dejar de amargarme al entrar en mi habitación (si es que se puede decir “entrar” a pasar de puntillas o se puede llamar “habitación” a una escombrera). Los montones de revistas al reciclaje (algunas eran de antes del 2000), objetos para regalar a los más pequeños y materiales para mis amigas costureras. Lo siguiente será la ropa, que me costará tela. Pero quiero sentirme bien allá donde mire y dejar de pensar que vivo de prestado aunque siga en casa de mis padres.
Otro propósito es usar los montones de cosas que tengo y que se quedaban en los cajones a la espera de ser utilizados.
La limpieza se está extendiendo a los ordenadores, que falta les hacía también. Y al ciber-espacio. Las redes sociales están muy bien para mantener el contacto con tus amistades, pero como le pasa a mucha gente estoy en demasiadas webs y entro a muy pocas. Además que mis amigos no son tantos como aparecen en el super listado (¡Os deseo lo mejor, amigos desconocidos!).
Canción Condecorada del Día:
David Bowie – Changes